BITÁCORA DE COLOSÓ

LA PATOTA CULTURAL EN COLOSÓ
Las casas de tabla cuentan su historia

Casa Arango, emblemática construcción del
patrimonio inmueble de Colosó.
CONVOCANDO A LA COMUNIDAD

El perifoneo va por la calle anunciando que llega la Patota Cultural a Colosó. La labor de informar en esta comunidad corre por cuenta de un megáfono y una moto, lo que sigue es es echar a rodar la noticia.


Perifoneando ando.

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EL ESPACIO
Hasta Colosó llegó Patotas Culturales atraídos por sus características casas de tabla, una tradición que está en busca de su reconocimiento como patrimonio cultural de carácter material. Los bienes inmuebles que constituyen en Colosó un Centro Histórico de connotadas condiciones, y que constituyen el orgullo de toda la comunidad, que las ha cuidado y conservado, que ha sido la preocupación de las familias mantener esta tradición y las embellecen conservando la estética y el valor arquitectónico.     


La Patota Cultural describe así este espacio:

Centro Histórico: Resultado de los procesos de conformación de nuestros pueblos desde la época colonial o republicana, en algunos municipios de Sucre se evidencia su patrimonio material inmueble que constituye el centro histórico. Casas y edificaciones que encierran la trayectoria histórica, la vida de sus habitantes por lo menos un siglo atrás y el proyecto de ciudad que giró alrededor de ellos. 

La PATOTA buscará los elementos culturales que aún perviven en nuestros centros históricos que dan cuenta de los tiempos pasados, cuál es su importancia en el proyecto de comunidad que se propone a futuro y una reflexión sobre los cambios y transformaciones que también dan cuenta de cambios y transformaciones en el hombre y la mujer actuales que residen o se ubican en este espacio.

La Patota escogió un bello lugar de Sucre, el municipio de Colosó ubicado en los montes de María, subregión de encantadores paisajes y de gente amable y tradiciones que reflejan su riqueza cultural.


EL COLECTIVO
La patota estuvo en Colosó el 24 de mayo. Constituir a los encargados del diálogo, de construir la narrativa de esta Patota Cultural fue lo primero que se hizo, varios miembros de la comunidad integraron este ejercicio de comprensión y apropiación del patrimonio inmueble.

La emblemática Casa Arango, ejemplar edificación que muestra el apego a la tradición de las casas de tabla desde muchos años atrás, nos acoge en su interior. Aquí funciona la Biblioteca Pública Municipal Ana María Verbel de Verbel. Una maravilloso edificación que da contexto al diálogo.


Era importante que todos participaran, por ello iniciamos conformando grupos.



A cada grupo se le asignó  la tarea de escoger una casa tradicional colosoana, y poner cuidado a la historia que la casa cuenta. “Las casas de tabla cuentan su historia”. 


Un invitado especial como tallerista fue Reinaldo Ruiz, reconocido exponente de la tradición oral y la cuentería en el Caribe colombiano. Al final, una sorpresa para que todos veamos su presentación en la plaza principal de Colosó, invitado por Patotas Culturales.  


CON LOS OÍDOS PEGADOS A LAS CASAS

Primer grupo:
Lo que le contó la casa es que pertenece a la familia Márquez Pianeta desde hace más de 80 años, siendo Tulio Salas y Mercedes S. sus primeros dueños. 





Se vistió de palma y bahareque en su juventud, con pisos amasados con estiércol de burro o ganado y tierra amarilla que era la baldosa más codiciada. Su cerca era del palo más fino, ‘matarratón’ y ‘uvito’ delimitaban su territorio.

Todavía recuerda cuando uno de sus tres cuartos se llenaba hasta rebosar de patilla y melón, sus dueños se deleitaban con estas frutas con las que remplazaban sus comidas diarias, que bonitos recuerdos.

Me contó también que aún conserva sus viejas puertas que la protegen del abrigo de la noche. Su sala sigue adornada con esos muebles que consumaron el matrimonio de Julia y Eliseo Márquez su cama de lona aún nos cuenta de sus noches de amor. Conserva también esa nevera de barro llamada tinajera que refrescaba a sus habitantes.

Me contó que Eliseo Márquez enamoraba a su esposa con su poesía y en su encanto le decía que jamás dejaría su adorada casa ni en cemento la transformarían.

Segundo grupo:


La casa Luz García y Luis Díaz Salcedo y nos dijo:

Son hijos de padres colosoanos, empezaron una relación arreglada por las familias donde la dote de la novia fueron los horcones de la casa y una cama de lona.


Les regalaron un solar de 15mt x 30mt con una casa de bahareque en mal estado. Meses después se realiza el matrimonio y se instalan en su humilde casa y trabajaron duro en lo que el señor sabía ser: sastre, y ella su ayudante para conseguir madera para mejorar su estado; y al cabo de 10 años tuvieron listos los materiales para la construcción de la nueva vivienda, para lo cual buscaron o contrataron a los señores Miguel Solano y William Valeta, unos de los mejores carpinteros de la época.

Terminada la casa y con dos hijos se ponen en la tarea de buscar cagajón de burro y tierra amarilla en el arroyo para amasar la casa, en la parte de atrás hacen un rancho de palma para reposar el sol y siembran árboles frutales.


Tercer grupo:


Les tocó la historia contada por la casa de la familia Barrios Uribe



La casa tiene 100 años. En ella habitaron 3 familias y guarda el secreto de estas 3 familias, que no quiso contarnos, sólo nos contó que eran muy unidas y que la tercera familia se apegó tanto a ella que una vez decidieron irse y cuando salieron dijeron que era definitivo, pero a los tres días regresaron porque la casa era parte de la familia. 

Cuenta que aún conserva el fresco del arroyo, porque guardaban muchas sonrisas, muchos recuerdos de la persona que duro 90 años, sus tablas son intactas así como la colocaron hace 90 años. 

Cuarto grupo:

Atentos escuchan lo que narra la bella casa.

La familia contó cómo han conservado la casa en la forma como fue construida, manteniendo su estilo. El mobiliario y muchos enseres son de la época de la construcción.    

Quinto grupo:


La iglesia. Bella iglesia colosoana.


La Patota empezó a escuchar la historia contada por esta bella edificación.  




Lo que nos cuenta la iglesia es que ella no pertenecía a este lote donde está ubicada ahora, sino que se encontraba más allá, en el predio vecino que este lote, para los años en que ella fue construida, en los años 1870 por allá, aquí existía un cementerio, ella está sobre un cementerio.

-      Y ella fue construida como un rancho, de esos de soporte, de palma, de esos tradicionales de Colosó, los montemarianos. En seis oportunidades se quemó, de pronto por el uso de mechones o de esperma al aire libre, y uno aquí cuando construye los ranchos no les corta la palma sino que quiere dejarlas hasta abajo, entonces los ciudadanos de la época decidieron no construirla allá, sino que hablaron con el dueño del lote del cementerio y él donó este lote y se dieron cuenta que aquí, cuando estaban construyendo esto, porque esto era mas alto todavía y sacaron cadáveres, incluso de aquí del cementerio, y los depositaron en una sola tumba, fosa.




Entonces, a partir de allí, para que Colosó pudiera tener o ser declarado municipio en 1907, la solicitud del gobierno de Bolívar fue que debía contar con una cárcel, un cepo, una escuela, una iglesia y dónde iba a funcionar la administración, el local donde iba a funcionar. Así se hizo, los ciudadanos colaboraron, aquí para esa época existía solo un inspector de policía que lo nombraba Sincelejo, porque éramos jurisdicción de Sincelejo.

Colosó fue corregimiento de Ovejas, todo había que hacerlo pegado el ombligo con Ovejas. Todos nuestros negocios, por eso era que iba el tabaco para allá por una vía que existía para allá.

¿Quiénes construyeron la iglesia? 
Un señor llamado Isidoro Cuello, otro señor llamado Leonidas Barrios, otro señor llamado Tulio Barrios. Ellos construyeron eso, pero quedó uno que colaboró incluso en todo este levantamiento de materiales que fue el que hizo ese altar que está allí, Ignacio Hernández, e decían Nacho. A él lo contrataron especialmente como un tallador en el municipio de Sincé, de allá vino y se quedo, se organizó con una señora y echó raíces acá, murió acá también. 

LAS CONCLUSIONES DE LA PATOTA CULTURAL


La tarde en Colosó fue llenando de historias interesantes la patota. Relatos que fueron marcando al grupo y, en especial, llevándolos a comprender cuán importante es conocer su patrimonio cultural y ayudar a protegerlo.

Los participantes de la Patota comentan que en la actualidad las casas que entregan en los programa de vivienda en el municipio no tienen en cuenta esta tradición y qué importante sería que las nuevas generaciones de colosoanos puedan disfrutar de esta clase de viviendas, que son tan bellas y están desde sus inicios cargadas de historias que luego serán la memoria para compartir de los pueblos.

OBLIGATORIA VISITA A LA ZONA ECOTURÍSTICA DE COLOSÓ

La Patota Cultural tuvo su recompensa. Nos fuimos a recorrer el bello paisaje colosoano para conocer uno de los atractivos naturales más renombrados en Sucre. La naturaleza dio a Colosó estas bellas pozas que integran el potencial ecoturístico. 

Estuvimos en Arizá, y presenciamos el juego de la luz con el entorno que daban un toque de belleza al lugar. Así recargamos fuerzas para continuar en la actividad de la plaza.





LA PATOTA CULTURAL EN LA PLAZA PRINCIPAL DE COLOSÓ

A un lado de la bella iglesia, la comunidad asistió a la cita con la Patota Cultural. Se expusieron las conclusiones por parte de la directora del proyecto, la abogada y gestora cultural Cecilia Gil Barvo.



La Alcaldía municipal estuvo presente a través del Secretario de Gobierno, quien dio las palabras de bienvenida y presentó el saludo a nombre del Alcalde Municipal. 


Un pueblo de tantas tradiciones culturales como Colosó, mostró la riqueza de sus expresiones artísticas. Los jóvenes colosoanos ganaron el aplauso de su comunidad, lo cual constituyó la articulación a la Patota de la Secretaría Municipal de Educación, Cultura y Turismo. 


Las danzas folclóricas, viva expresión de nuestra tierra sucreña.
Grupo de danzas Onne Coloso de Colosó.

 Agrupación musical Nueva Generación.
Jóvenes colosoanos muestran su talento.


LA PATOTA LLEVÓ A UN INVITADO, REINALDO RUIZ, CON SU RICA TRADICIÓN ORAL POR PRIMERA VEZ EN COLOSÓ. 








CONCLUSIONES:
Esta Patota nos permitió conocer el patrimonio cultural de Colosó, representado en su arquitectura, y vemos como este municipio también es rico en historias y tradiciones que son manifestaciones del patrimonio inmaterial y de la belleza de su patrimonio natural.

Reconocer, valorar, proteger y difundir el patrimonio cultural colosoano, no solamente es un compromiso de sus habitantes, sino de todos los sucreños.

La Patota descubrió algunas historias de las casas visitadas. Quedaron muchas más por conocer y por descubrir más de las sorpresas de este Centro Histórico, cuyas casas de tabla conservan un acumulado de vivencias, historias de vida de las personalidades que las han habitado o visitado, o sobre los portadores del conocimiento para su construcción.  

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